No, no es la secuela de la saga de infectados iniciada por Danny Boyle allá por el 2002. Pero como si de una película de terror se tratase, cada secuela trata de ser más explosiva que la anterior, ofrecer los mismo pero con más presupuesto y más acción (o sangre), importando solo el resultado en taquilla. Si la taquilla es favorable, se repite la fórmula, si no lo es, aunque la idea original sea cojonuda, a otra cosa… la vida no parece ser muy distinta, en ocasiones puede parecer una película o una serie, y que nosotros que seamos actores en un decorado, con un personaje ya definido por un guionista que nos controla o un productor que decide nuestro destino pensando en que hagamos gracia, demos pena o seamos secundarios para el público.
Si nos salimos del papel, las risas de plató, la emoción de la sala, la sorpresa de nuestros compañeros de reparto o el público pueden no verlo bien, pues están acostumbrados, bien por conveniencia, o por qué la sociedad así lo estima (en serio, ¿alguien os ha preguntado sobre las normas sociales? por qué a mi nadie me ha pedido mi voto u opinión para establecerlas… y no son pocas las superficiales o desfasadas), si nuestro personaje no cumple, se le quita de la serie o en su defecto se le dan menos lineas de diálogo o se le convierte en un personaje recurrente, que aparece de vez en cuándo, generalmente cuándo la serie en sí misma se vuelve cansina y tediosa, algo no muy difícil.
Ese aislamiento del personaje que pretende demostrar que no es solo una frase recurrente o coletilla pegadiza, con un guión que así lo dictamine, ese aislamiento suele venir auspiciado por el resto del reparto, que acostumbrado a su rol pretende mantener su estatus y situación, por lo que aislar a ese personaje que se sale del patrón suele ser la solución.
Es extraño que pese al tiempo se observe que los patrones se repiten, todos nos creemos únicos (directa o indirectamente), para lo bueno y lo malo, y en realidad la mayoría actuamos igual que el resto, repetimos los aciertos, aunque sobre todo, los fallos que otros antes han cometido, y que estos a su vez cometieron en base a otros anteriores. Nuestra visión de las cosas no siempre es la que debería, si algo no funciona como a nosotros nos gusta, no todos se paran a pensar ¿y por qué no es así? ¿estaré equivocado? ¿hay más de una lectura/versión? sencillamente se asimila que la culpa es de otro, sin preguntas, sin datos, simplemente conclusiones, por qué si algo somos los humanos, es conclusivos, muchas veces no interesa ni el principio ni mucho menos el desarrollo, solo el final, y más vale que sea lo que nos esperamos…
Id al plató un día, antes de rodaje, observadlo vacío, imaginad con que lo llenarías, y con quién, volved después del rodaje, cuando todos se han ido,volved a imaginar con qué y quién lo llenaríais. Si en ambos casos veis lo mismo y a los mismos, haciendo lo mismo… bueno, quizá sea hora de darle una vuelta a vuestro personaje, abandonar la serie o la película, para aparecer solo esporádicamente, buscar otros proyectos, despedir al manager para empezar a autogestionarse, esperar a que os ofrezcan una nueva producción, ir a un parque a dar de comer a los patos, sentarse en la hierba a mirar las nubes y sus caprichosas formas…
Tenía esta categoría creada desde hace tiempo, pensada para mis proyectos personales, esas mil y una cosas que con peor o mejor fortuna iba a ir desarrollando a lo largo de este año y siguientes (pero la falta de inspiración personal sigue ahí, salvo momentos puntuales para encargos de terceros o cosas del ámbito personal de otros que no procede añadir aquí la verdad). Así que inauguraré esta categoría (inaugurar la categoría de un blog debe ser uno de los no-eventos más chusco del mundo) hablando de mi no-nuevo portafolio, y digo no nuevo por qué lleva subido desde octubre pero bueno. Es la versión 5, lo curioso, aunque creo que no es la palabra más adecuada ni de lejos, es que la versión 4, jamás vio la luz, estuvo diseñada y maquetada, pero jamás la subí, supongo que no me terminaba de convencer o algo… en fin.
Cuando tienes un presupuesto relativamente alto (para no ser una superproducción ojo) y además siendo tu debut en la dirección, debería valer para poner gran parte de tu talento (si se tiene) en ello, en el caso de Sngmoo Lee, está claro que a nivel visual pese a no tener demasiadas ideas propias, se sabe manejar, aunque como guionista le falta demasiado todavía. Si bien The Warrior’s Way pretende ser un entretenimiento lleno de acción, espadas, tiros y mezclas poco menos que extravagantes (ninja-samurais en el salvaje oeste) y lo consigue, a nivel de historia se gasta unos tópicos que aunque no dañan las neuronas, si dejan claro que el proyecto carece de alma alguna. Visualmente está bastante conseguido para los 40 millones (más o menos) que tiene de presupuesto, el trabajo sobre fondo verde es casi constante y la integración y ambientación bastante manga suelen estar a la altura, y de hecho por encima de dicho presupuesto.
Las escenas de acción son abundantes, suelen ser espectaculares aunque no suelen mostrar nada novedoso, la recta final como es lógico es una orgía de sangre digital, flipadas a gogó y planos imposibles que no dan un segundo de respiro durante un buen rato. En cuanto a los actores tenemos como protagonista a Jang Dong-Gun (Taegukgi, The Promise), un actor bastante conocido en el panorama cinematográfico surcoreano que cumple con un papel que, esfuerzos físicos aparte, tampoco requería de mucho más, pues el personaje habla más bien poco y siempre trasmite “tranquilidad”, hasta cuando se lleva por delante a 10 tíos de un golpe (literalmente), cuenta con la presencia de Geoffrey Rush (Piratas del Caribe, Los Miserables), Kate Bosworth (Superman Returns, 21 Black Jack) y Danny Huston (Al Límite, 30 Días de Oscuridad) como caras conocidas para el público occidental, todos hacen su trabajo, sin destacar y sin molestar dado los roles típicos que tienen, los cumplen sin más.
La mezcla de ninja-samurais liándola fina en medio de un pueblucho del oeste que ha visto tiempos mejores con un parque de atracciones a medio terminar, asediados, por una banda de delincuentes liderados por un tarado obsesionado por las jóvenes con dentaduras cuidadas, se hace llevadera dentro del alocado aunque limitado guión que tira de situaciones muchas veces vista, pero procurando no aburrir.